Adolescencia y Juventud
Psicología.
1. Introducción y concepto. Para la psicología del desarrollo, el periodo denominado comúnmente a. es de suena importancia. El vocablo adolescencia proviene del verbo latino adolescere, que significa crecer o llegar a la maduración. A principios de siglo, y merced a la obra de Stanley Hall, la a. se convierte en tema psicológico. La observación tradicional sobre los cambios que sufre el individuo al dejar de ser niño para convertirse en adulto se interpretaba, por la Psicología experimental y por la Psicofisiologíá, como resultado de una profunda transformación biológica relacionada, preferentemente, con la sexualidad. Pero el carácter global de las manifestaciones del psiquismo en dicha época y la aparición, no infrecuente, de ciertos trastornos en las esferas del pensamiento, la afectividad (v.) y la conducta han demostrado que la raíz del fenómeno es más profunda. Se considera y admite que la a. equivale a un nuevo nacimiento. Tan rápidos y pronunciados son los cambios, que el propio S. Hall define el periodo como de storm and stress (tormenta y tensión). En efecto, si algo caracteriza al adolescente de manera genérica y formal es su perfil crítico, pero ello no quiere decir que la a. pueda considerarse como un periodo separado y aislado del resto de la vida. No obstante su aspecto crítico y la posibilidad de que durante el mismo puedan surgir auténticas crisis existenciales, la a. forma parte del total proceso del desarrollo de la personalidad (v.), y tanto influye lo que le precede como cierta es la huella que transmitirá a etapas ulteriores. El concepto de a. ha de elaborarse pensando que no sólo se trata de cierto crecimiento físico o morfológico, sino de una decisiva etapa del desarrollo personal en su más amplio sentido. Somáticamente, se alcanzan el perfil y los rasgos característicos del individuo adulto y la capacidad anatomofisiológica de los órganos de la reproducción. Psíquicamente, el proceso concluye con el máximo desarrollo de la inteligencia y la transformación de los impulsos e instintos básicos que, a la vez que pierden su carácter primario y elemental, buscan su satisfacción a través de un abanico cada vez más amplio de objetos y posibilidades. Como se expone más abajo, el papel de la afectividad es decisivo en este sentido. 2. Duración. En términos generales, la a. se extiende a lo largo de la segunda década de la vida, pero en la mayor o menos precocidad influyen el clima, la raza y la cultura. Hay también diferencias individuales y de sexo. Los investigadores están de acuerdo en distinguir la a. propiamente dicha del periodo antecedente y preparatorio, ordinariamente conocido con el nombre de pubertad; entre otros psicólogos, Gruber, Bühler, Lersch, Remplein, Schlemmer, Zillig, Trammer y Hurlock (v. bibl.) dividen también la pubertad en dos etapas: una prepuberal, de los nueve a los 1112 años (pubertad inicial, edad del pavo, edad de la terquedad), y otra puberal en sentido estricto, desde los 12 a los 1617 años. El periodo restante, hasta los 2123 años, constituye la a. Esta división es ecléctica y responde al registro de datos verificables desde perspectivas tan distintas como la meramente física o fisiológica y la del comportamiento. Su valor práctico descansa en que, además de poner de manifiesto ciertas correlaciones psicosomáticas, señala que el desarrollo sigue una secuencia ordenada. Sin embargo, el análisis fenomenológico de los caracteres críticos y sus efectos personales permite, de una parte, comprender el fondo unitario de la a., y, de otra, reducir y precisar sus límites cronológicos. Ni las evidentes y aceleradas modificaciones corporales, ni la llamativa y, con frecuencia, conducta chocante, pueden ser argumento en contra de su estimación entre la niñez y la edad adulta. Si, en apariencia, el adolescente exhibe rasgos de ambas edades, la observación rigurosa del fenómeno del cambio como tal, excluyendo reminiscencias infantiles y las premoniciones de la madurez, permite situar la fase entre los 1314 años y los 1920, con un ligero pero sensible adelanto y terminación del proceso a favor de las muchachas; y no porque, como suele creerse, el varón sea fisiológica o espiritualmente más lento, sino porque en el orden de la naturaleza, su condición existencial, por más diferenciada, tarda más en alcanzarse. Este retardo del desarrollo que caracteriza al hombre frente a las restantes especies animales, es precisamente más evidente y significativo en el varón que en la hembra y constituye el punto de partida de toda psicología diferencial (v.). Relacionado con el hecho que acabamos de señalar está el de la duración, intensidad crítica y alcance del periodo. Su ritmo y efectos dependen del nivel cultural y de las estructuras sociales y de grupo del propio individuo. Las dimensiones histórica y social de la vida humana se revelan y configuran en el curso de la a. con un carácter de exigencia inédito en etapas anteriores. Por de pronto, se admite que en las últimas décadas se ha producido una aceleración en las etapas del desarrollo, y que, además, éstas tienden a ser más breves. Sin perjuicio de volver sobre el fenómeno al considerar las causas y motivos del mismo y su relación con los aspectos críticos de la a., se subraya ahora para advertir la relatividad e insuficiencia de los esquemas sobre el desarrollo personal fundados en concepciones antropológicas dualistas. 3. Rasgos corporales. Las modificaciones corporales traducen cambios orgánicos muy notables y se producen, sobre todo, en la fase puberal. Durante mucho tiempo se ha venido considerando como típica la aparición de los llamados caracteres sexuales secundarios, anuncio de la inmediata puesta a punto de la función genética. Este planteamiento merece ser revisado (v. SEXUALIDAD). Es cierto que la morfología externa e interna de los órganos de la reproducción se alcanza en dicha fase, iniciándose igualmente su actividad fisiológica. Pero ello no revela que la plena capacidad funcional se haya logrado, ni que lo sexual se integre todavía en un correlativo juego de fines y motivaciones de índole personal. En las muchachas, la menarquía o primera menstruación se presenta hacia la mitad de la fase puberal, alrededor de los 13 años y medio. No al comienzo o al final de la misma, como se aseguraba antiguamente, de acuerdo con la interpretación significativa del hecho como criterio único de madurez sexual. A esta primera señal sigue un periodo de esterilidad adolescente de varios meses de duración, en el que la ovulación normal desprendimiento de un óvulo fecundable tampoco es regular. En el muchacho, las primeras poluciones espontáneas se dan hacia los 14 años y medio, durmiendo; su etiología y valor son discutibles: ni se presenta en todos los niños, ni son regulares en su aparición, ni siquiera es frecuente el cortejo de imágenes oníricas adecuadas. Ambos signos menarquía y eyaculación seminal son testimonio de un proceso que, inscrito en el marco general del desarrollo, sigue su curso con independencia de los restantes cambios físicos e incluso de las propias vivencias eróticas. Los caracteres sexuales secundarios aparición del vello púbico y axilar, más el pelo de la barba en los varones; cambio en el tono e intensidad de la voz; y, en las niñas, el aumento de volumen de las mamas y el ensanchamiento de la pelvis, relacionados hormonalmente con la función sexual, deben considerarse como primarios, aun cuando dichas modificaciones alcancen su significado completo dentro de otros cambios morfológicos dependientes de correlaciones endocrinas de carácter general. Así, el rápido aumento de la talla y peso, ciertas alteraciones óseas revelables radiográficamente, la erupción de los segundos molares y el desarrollo de la laringe. 4. Rasgos psíquicos. Las modificaciones del psiquismo son extremadamente irregulares en cuanto al momento de su aparición, si bien alcanzan su punto máximo hacia el final de la pubertad y principio de la a. propiamente dicha: a los 1516 años en las muchachas y a los 1617 en los chicos. Y a pesar de que las actitudes básicas de unos y de otras van a diferenciarse claramente, el núcleo del fenómeno contiene muchas notas comunes. Tales modificaciones afectan de modo fundamental a las disposiciones interiores y a la proyección de las mismas en la esfera del comportamiento. Lo primero que manifiesta el adolescente, en cualquier momento de la pubertad, es un cambio de actitud global que en forma intermitente o progresiva acaba perfilándose entre los 15 y 17 años. Spranger lo ha definido muy bien: «en lugar de la franqueza y de la confianza infantiles aparece, incluso frente a las personas más próximas, una reserva taciturna, una tímida esquivez, un temor al contacto psíquico. Al contrario de lo que ocurre al niño, que sólo sabe vivir buscando apoyo en los adultos, el adolescente se distingue por una altanera independencia, que tiene su asiento en un mundo interior propio, y cuyo anhelo de relación con determinadas personas procede ya de propia elección» (v. o. c. en bibl.). Este rápido desarrollo de la intimidad y la correlativa creación de un mundo interior propio comportan transformaciones que afectan a las diversas funciones y modos del ser psíquico. En la base hay como un apagamiento de la vivacidad de los impulsos y tendencias: como si las finalidades que los configuran instintivamente hubiesen desaparecido del horizonte personal. La causa estriba, sin duda, en una modificación del estado de ánimo fundamentalmente que cambia los modos y aun los contenidos del vivenciar (v. VIVENCIA) o experimentar íntimos: una peculiar combinación de inseguridad y apatía que, en su proyección externa, va a revelar la contingencia y caducidad de todo lo que constituye el entorno del adolescente. La seguridad y coherencia del mundo infantil se desmoronan; la actividad, como puro juego o afirmación vital, empieza a perder sentido y el muchacho o la muchacha se repliegan sobre sí mismos buscando en la intimidad un punto de apoyo que el sujeto sin referencias o lazos firmes tampoco puede encontrar. Lo versátil de las intenciones y conducta del adolescente refleja ese ir y venir de fuera a dentro y de dentro a fuera, hasta que la aceptación del carácter precario de las propias realidades personales libera las formas nuevas del impulso creador. 5. Aspectos críticos. El hecho psicológico dominante es la vivencia del aislamiento, y con ella, la experiencia radical de la distancia entre el yo (v.) y todo cuanto le rodea. Desde el barrunto inicial, revelado en la terquedad y el abandono de los intereses de la primera etapa escolar, a la definitiva configuración del mismo como vivencia irreducible de ser uno y distinto de lo demás y de los otros, lo que la a. muestra puede comprenderse partiendo de este fenómeno. Todo aquello que en el mundo infantil representaba la gran instancia aseguradora de la vida personas y cosas domésticas, se le revela ahora insuficiente. Este vacío y desgana transforman las actitudes e intereses del adolescente. Nada le atrae de manera decisiva y todo le distrae. Carlota Bühler señala cómo, mientras al principio de la fase aumenta rápidamente «el afán de instruirse en el interés por las condiciones dadas en los objetos», después se cae, casi de manera brusca, en un subjetivismo extremado. La franqueza más ingenua y la participación alegre en la vida familiar, los juegos y las peripecias escolares, se convierten en rechazo orgulloso, cuando no en indiferencia hostil y sombría. La curiosidad y el deseo de saber declinan para reaparecer impregnados de espíritu crítico. Lo mismo acontece en las relaciones personales: el positivo sentimiento de simbiosis y pertenencia al grupo se muda en relación contrapuesta; los demás se convierten en algo neutro y el yo trata de recobrarse destacando de la masa. La conversión hacia la subjetividad se facilita a partir de los 1314 años por el interés que despiertan las modificaciones corporales. Pero, la intimidad que ahora empieza a descubrir el adolescente, tampoco le ofrece refugio seguro. Surge así un afán por comprenderse, sujetar y sujetarse, una verdadera necesidad de conservar jirones de la fluyente y escurridiza experiencia del encuentro consigo mismo, y cuya muestra mejor son los diarios íntimos. La mayoría de los psicólogos consideran el escrito autobiográfico tan característico de la edad de referencia como lo fuera la actividad manual en materiales durante la segunda infancia (Bühler). Las muchachas inician sus diarios entre los 14 y los 17 años; los muchachos, algo más tarde. Se ha observado que la duración de los escritos, o es muy corta un año para los muchachos, tres para las muchachas, o muy larga, hasta de 10 años. Tan sorprendente variación debe relacionarse con la intensidad de las crisis y de sus propias exigencias, y su significado es paralelo al hecho de la redacción tardía de diarios en sujetos que, no habiéndolos escrito durante la adolescencia, lo hicieron en situaciones vitales de excepción (guerras, cárceles, enfermedades graves y aventuras deportivas seguidas con notable riesgo). En cualquier caso, pueden observarse, como testimonio de una positiva maduración, significativos cambios del lenguaje que, de predominantemente descriptivo al principio, se convierte en reflexivo a medida que transcurre el tiempo. El contacto con la propia intimidad revela al adolescente el carácter vacilante y fluido de la misma. A la aceleración de los ritmos biológicos se superpone la del tiempo psíquico (v. TIEMPO III). El espacio interior se " amplía y en el espacio externo físico el fenómeno es correlativo: las distancias aumentan en cualquier dirección. El sujeto se siente empequeñecido y el característico egocentrismo de la edad no es sólo repliegue, sino necesidad de prestancia, deseo de estimación. Nuevos intereses aparecen en el horizonte personal, y aun las mismas realidades se muestran de otra manera. El mundo concreto de las acciones prácticas de la infancia cede el paso a un universo de abstracciones. El instinto de poder y apropiación se transforma en deseo de comprensión, de posesión tan sentida como inteligente. La mera curiosidad se muda en afán ideológico. La dilatación del espacio y del tiempo vividos acrecentará, en el transcurso de la fase, la aptitud para manejar con seguridad la lógica de las relaciones, de suerte que el vivenciar crítico queda absorbido en una teoría coherente de significaciones y acontecimientos. Se descubren y estiman los valores históricoculturales, mientras una exigencia de recreación y armonía arrastrará al adolescente hacia el final de la etapa. La urdimbre afectiva del proceso no se agota en el aludido flujo y reflujo de aquella subjetividad tan desganada y vacilante de los principios. Justamente, la a. es la edad en que los sentimientos, afectos y emociones adquieren su peculiar entidad como modos del ser psíquico capaces de originar contenidos propios e irreducibles a otros procesos o estados. Lo que el adolescente ve, piensa o imagina es también sentido, pero lo que siente, sobre todo, es la propia menesterosidad y su correlativa exigencia de satisfacción. Mientras el niño busca su complemento como necesidad de apoyo, el adolescente dirige la intención en el sentido del completamiento. 6. Sociabilidad. Los impulsos básicos reaniman la dimensión social de la existencia. La amistad (v.), que en fases anteriores había revestido un carácter externo y meramente formal, va a determinarse por la necesidad de comunicar los propios contenidos de conciencia. El anhelo de encontrar un ser capaz de comprender y recibir las confidencias de una intimidad recién estrenada origina formas nuevas de relación. Al principio, la dicha proporcionada por la comprensión mutua satisface el impulso, favoreciendo la independencia progresiva y el debilitamiento de las relaciones con los padres y personas del ambiente familiar. Pero estas primeras formas de amistad sufren las oscilaciones del estado de ánimo. La emotividad propia de la fase puberal idealiza las relaciones, deformando a menudo la realidad. Surgen así los primeros desengaños. El sujeto oscila, alternativamente, entre la confianza y el temor, la comunicación y la soledad, entre la nostalgia del tú y la añoranza del yo. Esta problemática encierra importantes significaciones. El carácter competitivo de la sociabilidad infantil se instituye, al hilo de su propio impulso, por el simultáneo afán de entrega y captación de un ser. Un paso más y la afectación causada por tales tensiones hará brotar los primeros sentimientos amorosos. 7. Amor y sexualidad. En este momento, el contacto humano, impregnado de sensibilidad, reviste la forma de la entrega sentimental. De ordinario, tal entrega no llega a realizarse, pues aun cuando el púber esté animado por los más vivos deseos de correspondencia, la elección del objeto no sólo no contiene, como pretenden el Psicoanálisis (v.) y doctrinas afines, valencias sexuales, sino que, prescindiendo incluso de la posibilidad de comunicar con la persona amada, se escoge ésta entre modelos más o menos socialmente estimados: un profesor, un artista, una actriz, un campeón deportivo; un adulto casi siempre, sin acepción de sexo ni estado, a quien se considera como ideal y guía. Semejante entrega silenciosa se simultanea frecuentemente con otras peripecias amistosas, vividas con singular apasionamiento, entre individuos del mismo sexo. La causa de esta condición reside, a la vez, en cierto temor específico, mezcla de recelo y respeto, frente al misterio sexual, y en la obvia identidad de enfoque de problemas al fin y al cabo comunes. Sólo más tarde, superado parcialmente ese temor en un segundo momento sentimental, se convertirá el púber en adolescente dispuesto a una aproximación exterior al congénere del otro sexo; y, de ahí al empeño de una unión capaz de trascender todas las limitaciones. Por término medio, esta aptitud para el amor se alcanza hacia los 1516 años en la mujer y los 1819 en el hombie, iniciándose entonces las primeras tentativas de noviazgo. Las consecuencias de este tercer momento son, diversas y responden a motivaciones muy complejas. La moral y las creencias, la posición social, las perspectivas profesionales y la superación psicológica de la propia crisiá son factores decisivos. Entre los 20 y los 23 años, la incoación de un proyecto personal estable absorbe, a través de un creciente proceso de racionalización, las últimas valencias afectivas del adolescente. Pero una cabal comprensión del fenómeno juvenil debe tener en cuenta otras vertientes por donde discurren las tendencias perfectivas de completamiento. 8. Filosofía y religión. López Ibor ha subrayado la importancia del instinto de perfección que no debe confundirse ni con el adleriano (v. ADLER, ALFRED) instinto de poderío, ni con la sublimación psicoanalítica. Es el impulso del ser humano para alcanzar sus específicas finalidades, «para adquirir una forma, exuberante y nítida al mismo tiempo». Lo que impulsa al niño a vivir la constitutiva condición referencia) de la existencia a través de relaciones de dependencia o apropiación, se conjuga, en el adolescente, como relación de sentido. La pregunta sobre el cómo de las realidades va cediendo su interés a la del por qué y para qué. Los adolescentes sienten con particular viveza la exigencia humana de incondicional seguridad y certidumbre metafísica. Si el pensamiento volicionalantropomórfico del niño queda satisfecho con la idea fundamental de Dios Ser personal y Supremo Hacedor, ello no basta al adolescente. La Psicología ha demostrado de modo suficiente que una actitud predominantemente teorética es más propia de la infancia (v.) que de la adolescencia. Las necesidades que conducen al niño a Dios y a los nexos de la vida son intelectuales. La curiosidad infantil, aun cuando respete las condiciones de la lógica formal, es instintiva y se satisface en su mero ejercicio. El afán de saber del adolescente es de orden más básico que analítico. En ese sentido, Elizabeth Hurlock ha dicho, con terminología imprecisa pero que apunta a algo real, que «el adolescente necesita la religión, pero no la teología». Las características alternativas del estado de ánimo del adolescente son experimentadas como debilidad, indisposición y mal humor. Ni fuera, ni dentro de él, encuentra la ayuda adecuada para neutralizar la disminución de su capacidad de dominio frente al querer y el obrar. Se multiplican los problemas y aparece el sentido lógicocrítico. Una noción simplemente recibida de los atributos divinos omnipotencia, ubicuidad, libertad, justicia, misericordia, ha de ser sustituida por otra en la que la razón va a tropezar una y otra vez con el misterio, esforzándose por comprenderlo. Un sentimentalismo excesivo puede debilitar la conciencia del deber y las dificultades éticas se convierten en conflictos religiosos. El erotismo anima, muchas veces, el mundo de la imaginación. El sentimiento del propio poder sufre la amenaza de limitaciones procedentes de una trascendental lejanía. Las dudas se suceden. Se rechazan o critican los esquemas que implican dogmas y normas autoritarios, las verdades cuya definición es generalizadora o impersonal. Ello no significa que haya desaparecido la referencia a las creencias que fundamentan y mantienen el vivenciar religioso como una exigencia de dotar de sentido absoluto la realidad. Paulatinamente, el conflicto se desplaza hacia las profundidades del sujeto, hasta convertirse en una cuestión personal de exquisito rango. Le parece que nadie sospecha ni es capaz de comprender lo que le pasa, y este desvalimiento, vivido entre silencios y escrúpulos de conciencia, lleva por fin al adolescente a un nuevo encuentro con Dios. Este momento tiene el valor de un verdadero despertar religioso. En las muchachas la crisis se intensifica entre los 12 y 16 años; en los muchachos, entre Ios 16 y 18. En el desarrollo del proceso intervienen, junto con la afectividad y la inteligencia, diversos factores ambientales. El modo de vivir la fe, la familia y el grupo social a que pertenece el adolescente; el lugar que ocupa la religión en los programas escolares y la manera de impartir su enseñanza; el dramatismo o subitaneidad de ciertos acontecimientos; incidencias personales, como una enfermedad grave o la muerte de un ser querido, constituyen el material de una evolución gradual o la ocasión de cambios bruscos. El proceso se realiza generalmente en forma lenta, sin proyectarse al exterior. Entre los católicos la confesión sacramental influye de manera positiva en este sentido. La posibilidad de cambios bruscos como auténticas crisis de conversión, mucho menos frecuente, es sin embargo típica y suele formar parte, tanto en la juventud como en edades posteriores, de episodios lindantes con la patología. 9. Resumen. La a. es una fase crítica de crecimiento y creación. Recuperado el sentido de la vida, la conducta humana se nutre de la conciencia creciente de una libertad responsable. «Un grado de coincidencia razonable entre lo que el individuo piensa acerca de sí mismo y lo que los otros piensan de él» (Merry, Hurlock y Lawton), señala psicológicamente el paso de la edad juvenil a la edad adulta. Como edad problemática, el tránsito no está exento de riesgos a veces graves. Las primeras manifestaciones clínicas de muchas enfermedades orgánicas y psíquicas tienen lugar en esta edad y sus consecuencias pueden ser decisivas en el curso ulterior de la vida. Entre las primeras son típicas ciertas infecciones de gravedad variable (p. ej., el grupo tifoparatífico, la tuberculosis y alteraciones del metabolismo). Entre las segundas, la esquizofrenia (v.), denominada precisamente en tiempos demencia precoz, y, sobre todo, las neurosis (v.). Es también la época de las grandes decisiones vocacionales en el orden religioso y en el profesional. Antropológicamente, el proceso seguido por el adolescente resulta de una síntesis de experiencias, saberes y deseos no siempre satisfechos que van cediendo paso a ese afán de novedad tan característico de la juventud. Con todo, dicho proceso sólo puede considerarse concluido cuando el sujeto es capaz de realizar simultáneamente una integración y diferenciación de los valores objetivos de la realidad.
la adolescencia es pensada como un proceso de crecimiento y maduracion.
ResponderEliminaren la etapa en la que el niño pasa a ser adulto, la psicologia considera los combios producidos como una tranformacion biologica vinculada con la sexualidad.
Priscila Klenzi
ResponderEliminarLa adolescencia puede ser considerada un nuevo nacimiento. Una transformación biológica donde el sujeto deja de ser niño para convertirse en adulto. En esta etapa se producen cambios psíquicos y físicos.
El concepto de adolescencia no solo se trata de cierto crecimiento físico o morfológica sino de una decisiva etapa del desarrollo personal en su mas amplio sentido
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarLa adolescencia es conciderada un proceso de cambio y transformación.
ResponderEliminarEs una etapa en la que el niño pasa de la ninez a la adultez. Este proceso es conciderado una transformación biologíca relacionada con la sexualidad.
Mariana Hilgert
la adolescencia es un proceso de crecimiento y madurez, que implica cambios tanto en lo psicologico como en lo psiquico. es una etapa en la que el niño pasa hacer un adulto con pensamientos diferentes.
ResponderEliminarlorena hischier
La adolecencia es una etapa en la cual el niño crece tanto psiquicamente y psicologicamente.
ResponderEliminarEs un proceso muy importante el cual estudia la psicologia.
Es un paso para llegar a la madures.
Patricia Zagayny
anabel ojeda.
ResponderEliminarla palabra adolescente proviene del latin adolescere que significa crecer o llegar a la maduracion. la adolescencia es un proceso de madurez a nivel psicologico, biologica y emociona. dicho sujeto posee caracteristica tales como su forma y su perfil critico
Reflexionemos entre todas juntas
ResponderEliminar¿Significan lo mismo los conceptos crecimiento, maduraciòn y desarrollo ?
Adolescencia proviene del verbo latino "adolescere" que significa crecer o llegar a la maduración.
ResponderEliminarEs el paso de la edad infantil a la edad adulta en donde el individuo experimenta una profunda transformación biológica como psiquica. La adolescencia se expresa bíológicamente con el despertar de la sexualidad, y es la edad en donde el crecimiento físico explota cambiando la morfologia del individuo y psiquicamente se alcanza el máximo desarrollo del intelecto.
Los conceptos crecimiento, desarrollo y maduración en ese orden, no significan lo mismo.CRECIMIENTO es el aumento de tamaño de un organismo o de alguna de sus partes y se cuentifica por el incremento de peso, volumen o dimensiones lineales; esta mas relacionado con la parte fisica, morfológica y fisiologica del individuo. En cambio, DESARROLLO es el resultado de de los procesos normales de crecimiento, comprende no solo vertientes anatómicas sino psicológicas, intelectuales, sociales y culturales.
Ambos procesos CRECIMIENTO y MADURACIÓN pueden progresar en forma simultánea, pero el crecimiento puede evaluarse mas facilmente. A veces hay desarrollo con poco incremento del tamaño o bien hay un crecimiento rápido con poca diferenciación funcional.
el individuo desde niño esta en continuo cambio en cuanto a crecimiento y desarrollo hasta alcanzar la maduración en la edad adulta.
MADURACIÓN:es el proceso en el que se adquiere un desarrollo completo.En los humanos abarca todas las capacidades físicas, orgánicas, emocionales e intelectuales que favorecen al individuo para actuar en su entorno con el mayor nivel posible de competencia.
Entiendo por adolescencia como una etapa de crecimiento y desarrollo. Tambièn es el paso por el cual dejamos de ser niños para convertirnos en adultos. Ademàs se puede decir que es un proceso de maduraciòn, de transformaciòn biològica, es una etapa de profundos cambios tanto psìquicos como fìsicos.Entiendo por adolescencia como una etapa de crecimiento y desarrollo. Tambièn es el paso por el cual dejamos de ser niños para convertirnos en adultos. Ademàs se puede decir que es un proceso de maduraciòn, de transformaciòn biològica, es una etapa de profundos cambios tanto psìquicos como fìsicos.
ResponderEliminarPriscila Klenzi
ResponderEliminarNo poseen el mismo significado.
La maduración se refiere a los cambios sucesivos que se dan en el proceso del desarrollo humano. Invoucra cambios que se dan en función del tiempo y de la edad, y que son producto de procesos neurofisiológicos.Se incluyen en ella todas las capacidades físicas,intelectuales y emocionales que favorecen a los sujetos para desempeñarse satisfactoriamente en la sociedad. El crecimiento se refiere al incremento en el desarrollo físico del sujeto, en estatura, peso, etc. El crecimiento esta controlado por la maduración, es decir, los factores de indole genético y biológico.
El desarrollo humano depende de la interacción de factores bológicos que incluyen fundamentalmente la maduración y el crecimiento, no solo desde los procesos físico, sino también desde los procesos intelectuales, sociales, culturales y psicológicos.
La adolescencia es una etapa de transición que no tiene límites temporales fijos.
ResponderEliminarEn esta se presentan una serie de cambios notables y muy rápidos en el cuerpo, en la forma de pensar, de sentir y de relacionarse con las demás.
El crecimiento y desarrollo en la adolescencia se da con una serie de cambios tanto en la mente como en el cuerpo, algunos se pueden observar y en cambio otros no por que ocurren internamente; a su vez estos cambios se dan en lo biológico, psicológico y social, y todo este proceso esta influenciado por un componente esencial y que define a las personas como ser sexuales conocido como sexualidad.
El crecimiento es un proceso mediante el cual los sujetos aumentan su tamaño y se desarrollan hasta alcanzar la forma y la fisiología propias de su estado de madurez (edad adulta).
Este crecimiento se mide y se limita por la medición de la estatura, pero es mucho más complejo. Cuando se alcanza la talla permanente, el organismo adquiere el volumen y la forma definitivos, es decir, el peso, el desarrollo sexual y el modelado de los rasgos morfológicos que hacen a cada individuo distinto de los demás.
El desarrollo se entiende como la adquisición por parte de los individuos, comunidades e instituciones, de la capacidad de participar efectivamente en la construcción de una civilización mundial que es próspera tanto material como espiritualmente. Es la adquisición progresiva de capacidades motoras y cognoscitivas (maduración y adaptación).
La maduración es la etapa en la que el crecimiento a finalizado, el cuerpo a alcanzado su máximo desarrollo y la mente a adquirido todas sus capacidades. La madurez es una etapa muy larga, ya que abarca desde la juventud hasta que comienza la ancianidad, y existen otras muchas diferencias de pensamiento y de forma física entre adultos y los jóvenes.
Desde el punto de vista psicológico la maduración es un proceso dinámico cuya importancia en psicología evolutiva radica en el vínculo de relación que establece entre los mecanismos genéticos hereditarios y las influencias del ambiente.
Mariana Hilgert
Sugiero que cada una relea sus textos, los trascriba en sus carpetas para ver la escritura. Luego deben mejorar la ortografía y la escritura en forma adecuada.
ResponderEliminarPara la psicología del desarrollo, la adolescencia tiene mucha importancia. S considera a esta como un nuevo nacimiento, tantos son los procesos que ocurren que es un período de tormenta y tensión, porque ocurren cambios profundos.
ResponderEliminarLa psicología caracteriza al adolescente como un crítico constructivo pero no aislado del resto del mundo. Es considerada también una etapa necesaria para el desarrollo de la personalidad, ya que psíquicamente alcanza una inteligencia coherente y una transformación de impulsos.
Los investigadores separan la adolescencia del período antecedente, la pubertad.
Esta se divide en dos etapas: la prepuberal de 11 a 12 años, que se la puede llamar edad de pavo, y la puberal de 12 a 16 años.
El período restantenes lo que caracteriza a la adolescencia.
Esto no quiere decir que las edades sean respetadas, sino que cada adolescente se prepare de diferentes maneras para desarrollar sus capacidades.
La adolescencia es una etapa donde se efectúan transformaciones biológicas, relacionadas con la sexualidad, estos cambios son rápidos y se visualizan con facilidad, es un periodo estresante, donde el adolescente vive momentos de tensión y construye un perfil criticó que le ayuda en su desarrollo personal. La adolescencia no es una etapa aislada de las demás etapas del individuo, ya que es una etapa decisiva del desarrollo personal. En esta etapa se alcanza el perfil y los rasgos de un adulto, se desarrolla al máximo la inteligencia, los instintos e impulsos básicos.
ResponderEliminarLa adolescencia transcurre en la segunda década de vida de los sujetos, influyendo en estos, el clima, la raza y la cultura.
La adolescencia esta precedida por otra etapa importante del sujeto la pubertad, esta tiene dos etapas la prepuberal y la puberal, las cuales se dan en forma secuencial. El varón por naturaleza se diferencia de la mujer físicamente, pero también se ven diferenciados en los lapsos de la llagada al desarrollo, ya que el varón tarda más tiempo en alcanzar el desarrollo que la mujer.
En las últimas décadas se ha notado una importante aceleración en las etapas del desarrollo, los cuales demuestran ser más cortos y conflictivos.
jesica:La psicología del Desarrollo se ha dedicado a estudiar com gran énfasis a la "adolescencia".
ResponderEliminarLa adolescencia es conciderada una etapa de crecimiento y maduración.El individuo sufre fuertes cambios para dejar de ser niño y convertirse en adulto, lo cual lleva a una profunda transformación biológica, sobretodo en la sexualidad.
La adolescencia no es un período que debe estar aislado del resto de la vida, ya que también adquiere una capacidad de un ser crítico.
Entonces la adolescencia no es solo una etapa de crecimiento físico o morfolçogico, sino también es un proceso del desarrollo de la personalidad.Esta se va formando fuertemente y va adquiriendo la capacidad e inteligencia del individuo adulto.
En esta etapa se los concidera a los adolescente como seres impulsivos y de conducta chocante, que buscan constantemente su satisfacción en los objetos y posibilidades. Por ejemplo: salir, estar con los amigos, comprarse un celular, etc. La afectividad también juega un papel muy importante en la adolescencia.
Sin embargo, este paso de la niñez a la adultez se encuentra condicionado por el contexto histórico, social, cultural y económico. Estos factores van a estar interfiriendo de un modo tanto positivo como negativo en la vida del adolescente. Prolongando o reduciendo el período para convertirse en adulto.
La adolescencia es considerada un nuevo nacimiento, con rápidos y pronunciados cambios, por lo que Hall lo denomina un período de storm and stress (tormenta y tensión); como consecuencia de esté, el sujeto crea su perfil crítico y comienza a desarrollar su personalidad. Psíquicamente, este proceso concluye cuando el sujeto llega al máximo desarrollo de su inteligencia.
ResponderEliminarLa adolescencia se extiende a lo largo de la segunda década de la vida, pero en ella tienen una gran influencia el clima, la raza y la cultura.
Los investigadores separan la adolescencia del período antecedente, la pubertad. A esta la dividen en dos etapas: una prepuberal, de los 9 a los 11-12 años, etapa también llamada “pubertad inicial, edad del pavo, edad de la terquedad”; y la otra denominada puberal, desde los 12 a los 16-17 años. El período restante comprende a la adolescencia (hasta las 21-23 años).
En las últimas décadas, se ha producido una aceleración en las etapas del desarrollo, y estas tienden a ser más breves.
Mariana Hilgert
Adolescencia no significa solo el crecimiento físico y morfológico del sujeto, sino que abarca una serie de cambios psíquicos, afectivos, emocionales y de pensamientos, que llevan al desarrollo personal del sujeto.
ResponderEliminarAntes de entrar a la adolescencia, el sujeto comienza a sufrir cambios psíquicos y físicos en la etapa de la pubertad.
Dicha etapa se divide en dos períodos; uno prepuberal que comienza entre los 9 años hasta los 11 o 12 años, y otra etapa puberal, entre los 12 a 16 o 17 años. El período restante constituye la adolescencia.
La duración, intensidad y alcance del período, asi como sus ritmos y efectos dependen del nivel cultural, de las estructuras sociales y de grupo del sujeto.
En el caso del varón, además de diferenciarse físicamente de la mujer, por el orden de la naturaleza, su condición existencial, tarda más en alcanzar estas etapas, asi como también tarda más la culminación de las mismas.
anabel ojeda
ResponderEliminarla palabra adolescencia proviene del latin adolescer que significa crecer o llegar a la maduracion.
el concepto de adolescencia se ha elaborado pensando que no solo se trata de ciertos crecimientos fisicos o morfologicos, sino de una decesiva etapa de desarrollo personal en su màs amplio sentido.somàticamente se alcanzan el perfil y los rasgos caracteristicos del individu y la capacidad anatomofisiologica de los organos de reproduccion.por otra parte la etapa del desarrollo comienza entre los 13/14 anños y culmina entre los 21/23 años.
sin embergo el adolescente ehibe rasgos de ambas edades, en las mujeres el proceso es mas rapido,pero sensible a diversos cambios. por lo contraro ocerre en los varones en proceso es mas lento esto de debe a su desarrollo fisologico, a su condicion existente.
El ritmo y efecto del desarrollo del adoloscente depende del nivel culturaly de las estructuras sociales, como asi tambien del grupo al que conforma.
otra caracterisrica reveladora de este de dicho desarrollo son los rasgos corporales. la modificacion corporal se traducen cambios organicos muy notables y se producen sobre todo en la fase de la pubertad, estos son los siguientes, en las mujeres es notable debido a que su cambios son mas visibles como por ejemplo el aumunto del volumen de las mamas y el ensanchaminto de la pelvis. En los varones los cambios son en la caja toraxica,aparicion de vellos en las axilas,pecho, pelo en la cara como la barba.
Rasgos psiquicos: las modificaciones del psiquismo son estremadamente inrregulares en cuanto al momento de su aparicion, si bien alcanzan su punto maximo al final de la pubertad y principios de la adolescencia,uno de los cambios mas notable es la actitud. tales modificaciones afectan de modo fundamental a las dispociciones interiores y a la proyeccion de las mismas en la esfera del conocimiento.